Historia en el Paraguay

El movimiento cooperativo en el Paraguay tiene su origen en el período anterior a la conquista y colonización por parte de los españoles. En esta época los nativos guaraníes empleaban la unión de esfuerzos y voluntades en otros términos, la cooperación como herramienta para resolver problemas y alcanzar metas siendo la organización en comunidades cooperativas su forma de vida. Así practicaban la AMANDAYÉ o asamblea de la tribu, el OÑONDIVEPA o trabajo solidario para todos, el JOPOY o compartir lo obtenido de la caza, pesca y la recolección; la MINGA o trabajo en común y el ÑE’EJOJA o parlamento de la sociedad; como ejemplos de experiencias o situaciones en donde SOLIDARIDAD y AYUDA MUTUA tenían –ya en aquel entonces- una aplicación y vigencia como valores humanos que eran reales y sentidos a la vez.

Posteriormente, los religiosos jesuitas aprovecharon e incentivaron el sistema utilizado por los guaraníes para organizar y administrar una república cooperativa con treinta pueblos guaraníes en las llamadas reducciones jesuíticas, en base a criterios y fundamentos bastante aproximados a los que manejan las Cooperativas hoy en día.

Ya en este siglo, el trabajo mancomunado y solidario entre las personas encuentra un primer antecedente legal en el país en el Código de Comercio del año 1903, el cual incluye tres artículos que básicamente establecen la igualdad de derecho y obligaciones de los miembros de las empresas asociativas.

Más tarde, alrededor del año 1924, se produce la llegada de los primeros inmigrantes de religión Menonita, provenientes de Rusia. Con el correr del tiempo van ocupando y colonizando las regiones más aisladas e inhóspitas del país. Los Menonitas basan su organización en el sistema cooperativo de la propiedad de la tierra. Ellos no son propietarios de sus lotes agrícolas, solo tienen la posesión.
Aproximadamente en el año 1932 venciendo las tierras indómitas del Chaco Paraguayo fundan en Filadelfia, la sociedad colonizadora Cooperativa FERNHEIM. En Itacurubi del Rosario, fundan la

Cooperativa Agrícola FRIESLAND.

Estas cooperativas consiguen con el tiempo una destacada eficacia en la producción agrícola y en la industrialización de productos hoy reconocidos como leche, queso, manteca, aceite, crema de leche, yogurt, etc.

En los años de 1940 surgen formalmente las primeras cooperativas, las cuales eran de producción y se rigieron -a falta de legislación especial- por el Código del Comercio; siendo el antecedente registrado más antiguo el de una cooperativa guaireña agroindustrial de viticultores y fabricantes de vino, creada en 1941. Ese mismo año, se sanciona el Decreto-ley N° 13.635, que luego se convertiría en ley. El número de cooperativas fue creciendo paulatinamente en los siguientes cincuenta años. En 1972 se aprueba la nueva Ley N° 349 de Cooperativas, que entre otras disposiciones crea la Dirección General de Cooperativismo, entidad gubernamental. Para 1983 se contaban con 162 cooperativas con más de 50 mil socios.

En la actualidad y debido al gran crecimiento del movimiento, experimentado sobre todo desde el año 1990, la Constitución Nacional enmarca al cooperativismo en su art. 113 como propuesta de organización social y económica para el desarrollo con el apoyo del Estado y del sector educativo. Se aprueba la ley vigente, la N° 438/94 de Cooperativas, además de un decreto reglamentario Nº. 14052/96.

El Instituto Nacional de Cooperativismo (INCOOP) es la autoridad de aplicación de la legislación cooperativa, que funciona como organismo especializado del sector a partir de la Ley 2157/03 en donde se define su autarquía y autonomía para realizar sus actividades.
Para el año 2011, datos oficiales indican la existencia de un total de 937 cooperativas, con más de 1.220.150 mil asociados, principalmente de ahorro y crédito, y de producción.
Desde hace unos años Paraguay es uno los países con más porcentajes de personas cooperativistas -sobre la población total-, del mundo (cerca del veinte por ciento de los residentes en el territorio).
Es un movimiento muy fuerte dando alta competencia a financieras y bancos por sus bajas tasas y por su fuerte desempeño social.


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